Tiene dos caras, Por un lado el color rosa que aveces la vemos, por que la vemos como muy nuestra, nos hacemos nuestro propio mundo, con nuestras cosas buenas y malas, y nos acostumbramos, hay veces que nos alegramos de tener 15 años por que piensas que cuando tengas 40 no vas a poder ponerte a saltar en tu cama, ni por tu habitación escuchando esa canción que tanto te gusta, te alegras de tener esa edad por que dices que puedes hacer más o menos lo que quieras y aunque muuchas cosas no te dejen, te gusta lo que haces.Te alegras por que te gusta hecharte mil y una fotos delante del espejo poniendo todo tipo de caras, por que eres consciente de que la adolescencia en realidad es corta.
Y luego está el lado que nadie entiende, yo diría que el oscuro, el que nos jode de algún modo la existencia, es el lado que nuestros padres odian y que tú tambien odias, es el lado de inseguridad, miedo, desconfianza, y sentirte extraño y sólo, en medio de mil personas.. Es la parte en la que sufrimos por amor, por los amigos, ese miedo que tenemos del mundo en general, del qué dirán, de las preocupaciones por nada o por todo, es querer estar sólo y a la vez con mucha gente que echas de menos.. Tal vez ese lado debería desaparecer, pero en cambio creo que es el lado que nos enseña a madurar, a ser fuertes, a soportar cosas que en el futuro nos vendrán y serán peores, es el lado que nos hace llorar pero a la vez es el que nos da una lección, es el de las experiencias, es el que a pesar que te hayas caido, te levantarás, tras mucho esfuerzo, tras muchas lágrimas, pero ¿sabes qué? lo harás, Pienso que ese lado de alguna manera está para eso, para hacer que maduremos, para que en un futuro no lloremos por que ya habremos llorado en nuestra querida etapa anterior, llamada adolescencia.
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